LEYENDAS DE LA ZONA
El Cordero Blanco:
Cuentan los lugareños que camino al charcal de noche, aparece en carnaval un cordero blanco con espuelas que solamente asusta y nunca ataca, pero que causa mucho miedo y también en el mismo lugar algunos parroquianos se encontraron con un cura que en algunas oportunidades intentaba confesarlos.
La Salamanca del Sunchal:
En una quebrada camino al sunchal en época de carnaval, cuando de acuerdo a testimonios de los ancianos del lugar el mandinga anda suelto, se escucha música como si en la misma se estaría realizando un baile publico, y que para poder entrar se necesita realizar un contrato con el diablo, donde el interesado debe pedir algo que quiera conseguir, por ejemplo dinero, dicha con mujeres, abundancia de algo, etc. A cambio uno se debe someter al pedido del mandinga, caso contrario se paga con la vida.
El Duende:
Comúnmente se dice que el duende es un petiso sombre rudo pero eso no se puede confirmar, debido a que no existe prueba alguna de que alguien lo haya visto; la única señal de su existencia son ruidos que se escuchan en los techos de chapas de las casas, donde también juega a las bolillas y hasta llega a caminar y correr por las mismas. Los lugareños utilizan para ahuyentarlo un rebenque, agua bendita, una escoba y hasta un par de medias sucias.
La Mula Anima:
Los antiguos pobladores comentan que cuando transitaban el camino de herradura desde las Animas hasta Potrero de Diaz, en el lugar conocido como “el ampasar” , aparecía una mula que los acompañaba y que en determinado momento desaparecía
El Perro con Cadena:
En el lugar conocido por los lugareños como lomas del medio, varios transeúntes nocturnos padecieron la aparición de un perro encadenado que se cruzaba en el camino haciendo asustar a los mismos, pero que nunca los atacaba
La Viuda Negra:
Una vez habilitado el camino en el año 1987, cuentan los solitarios automovilistas nocturnos que a la altura del Abra Colorada se sentaba en los asientos traseros de los vehiculos una señora vestida toda de negro pero que nunca se le podia ver la cara, y que luego de un pequeño lapso de tiempo se desaparecia.
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